El Cubo de Siles

El Cubo de Siles, imponente protagonista de conquistas

El Cubo de Siles, un icono defensivo y estratégico que fue protagonista de numerosas batallas entre musulmanes y cristianos de la Orden de Santiago

No sabemos exactamente porqué pero, lo cierto es, que siempre nos ha llamado la atención la facilidad que tenemos para recorrer el planeta en busca de rincones con historia y, sin embargo, por lo general, tardamos siglos en poner en valor aquello que tenemos al ladito mismo.

Afortunadamente, es una tendencia que estamos cambiando poco a poco y, para muestra, ¡un botón! Hemos decidido comenzar a descubir todo lo que ofrece el municipio de Siles, -localidad natal de Eli-. Un pueblo segureño de un importante valor cultural y una increíble belleza paisajística por su privilegiada ubicación en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas.

El Cubo de Siles

Y qué mejor forma de iniciar esta nueva etapa que conociendo los secretos y el origen de su icono más emblemático, El Cubo de Siles. Torreón defensivo y almacén armamentístico del S. XIII en el que el Comendador de la época tuvo a su vez las dependencias.

Entrada a El Cubo de Siles
Entrada a El Cubo de Siles

Situado en la parte antigua de Siles, El Cubo forma parte del Conjunto Histórico de El Cubo y la Tercia, declarado Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1949. Su valor histórico es indiscutible y, es por ello, que desde hace unos meses se han empezado a organizar, en fechas concretas, visitas guiadas con las que poder acercar tanto a turistas como a gente natural de la localidad, la historia y naturaleza de este importante legado de la época musulmana y posteriormente de la cristiana.

Una de estas fechas fue Semana Santa, por lo aprovechamos nuestros días de relax en esta encantadora localidad para visitar el Conjunto Histórico.

Conociendo El Cubo de Siles

Puntuales como un reloj suizo, estábamos a las 8 de la tarde en la entrada de El Cubo. Tras comprar la entrada (2€ en 2015), el guía, Javier Tenedor, nos indicó que subiéramos hasta la terraza del torreón, lugar de inicio de la visita guiada.

Terraza de El Cubo de Siles
Comienza la visita guiada desde la terraza de El Cubo

La panorámica desde lo alto de la fortaleza es ¡impresionante! Y es que, claro, si bien su altura no es excesiva (10 varas u 8.4 m de altura), su ubicación, estratégica en tiempos pasados, es, hoy día, perfecta para admirar el conjunto de la Villa y toda la naturaleza que la abraza.

Un simpático y entregado Javier nos contaba como Siles, declarada Villa por Felipe II en 1397, había sido, en sus orígenes, una población que vivía resguardada por una muralla de piedra a la que se accedía por 3 portones con forma de arco. Dos de estos vetustos accesos son el Arco de San Gregorio y el Arco de la Malena. Éste último era, precisamente, el lugar por el que el Comendador de la vecina localidad de Segura de la Sierra accedía para la periódica recaudación y control del estado y los víveres de los ciudadanos sileños.

Por aquellas alturas de la visita guiada, nos estábamos imaginando un flamante personaje a lomos de su caballo pidiendo acceso a los guardianes de la Villa. 🙂 Pero aquellos, eran otros tiempos…

Arco de la Malena - El Cubo de Siles
Arco de La Malena

Especialmente curiosas nos parecieron la vistas generales de la Casa de los Pechos y la Casa de la Tercia. La primera, situada en la base del Conjunto Histórico era el lugar al que acudían los guardianes santiaguistas del torreón para recibir el salario por sus servicios en la España medieval -la moneda por aquel entonces era «El Pecho»-. Sobre la segunda, ubicada justo al lado de la anterior, Javier nos indicó que fue la casa donde residió D. Rodrigo Manrique, el gran combatiente de la Orden de Santiago.

Cuando fuimos nosotras, abril de 2015, La Tercia estaba siendo reconstruida y habilitada para visitas. Hoy día, julio de 2019, ya es visitable.
Vista de la casa de La Tercia y la casa de Los Pechos - El Cubo de Siles
Casa de La Tercia y casa de Los Pechos

Continuamos la vista bajando con mucha precaución cada uno de los altos escalones de la estrecha escalera de caracol y ¡sorpresa! Colgado de un recobeco de la roca y sumido en un profundo sueño… ¡Un murciélago! Menos mal que estaba dormidito y ni se inmutó con nuestra presencia. Nos dimos un pequeño susto porque era la primera vez que nos encontrábamos con uno de estos peculiares animalitos a escasos veinte centímetros de nuestras cabezas pero se nos pasó pronto. Le hicimos un robado sin que se diera cuenta y seguimos nuestro camino sigilosamente. 🙂

Murciélago en el interior de El Cubo de Siles
Murciélago en el interior de El Cubo

Ya en la planta primera, Javier continuó relatándonos anécdotas y detalles del flamante torreón, como el origen de los pequeños ventanales, denominados saeteras. ¿Es fácil adivinar cuál era su cometido verdad? ¡Exacto! La defensa de la Villa mediante el lanzamiento de saetas (flecha con un hierro en la punta y emplumado en el extremo opuesto). Eran tiempos de conquistas y reinos, de caballeros que, a lomos de sus combatientes de cuatro patas, libraban crueles y encarnizadas batallas donde todos querían vencer…

Una completa armadura ataviada con vestimenta de la Real Orden de Santiago preside la sala para dejar constancia del hito histórico del que fue protagonista nuestro firme torreón. El Cubo, como bastión defensivo de Siles, ante los ataques de Yusuf I de Granada tras ser conquistada en 1230 por los caballeros de la Orden de Santiago al mando del maestre Pedro Pelayo Pérez Correa.

Saeteras defensivas en la planta 1 de El Cubo de Siles
Saeteras defensivas en la planta primera de El Cubo

Continuamos la visita y descendimos hasta la planta baja por un pequeño tramo de escalera de reciente construcción. El original estaba demasiado dañado y no era seguro.

Esta planta, que ahora es una sola estancia, estuvo dividida, originariamente, en dos espacios separados: uno dedicado al almacén de grano y víveres y, el otro, destinado en exclusiva a sevir como dependencias del Comendador de la Villa.

La media hora de la visita guiada había llegado a su fin. Habían sido 30 minutos intensos. Un viaje a los orígenes de Siles en el que, gracias a la maestría de Javier, destacándonos aquellos hitos más importantes de manera amena y muy cercana, habíamos comprendido los hechos que acaecieron y que escribieron la historia de la segureña Villa de Siles.

Ya en el exterior, nos comentó entusiasmado el trabajo que aún queda por hacer. Algunos restos ya encontrados ponen de manifiesto la existencia de un molino de sangre que, muy probablemente, habría sido utilizado por un asno para moler el grano.

Queda aún muchos lugares y rincones pendientes sobre los que indagar. Investigaciones que, sin duda alguna, arrojarán más detalles que serán incluidos en las próximas visitas guiadas que se realicen.

Siles necesitaba ¡ya¡ este tipo de iniciativas. Es la mejor forma de conservar un legado tan importante como el Conjunto Histórico de El Cubo y La Tercia. ¡Enhorabuena! y nuestro más sincero apoyo a futuras propuestas y actividades.

El Cubo de Siles, imponente protagonista de conquistas
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