Patones de Arriba, amor rural a primera vista

Un lugar para ir sin prisas y descubrir los detalles de cada rincón. Patones de Arriba te enamorará desde el minuto cero. ¿Vienes?

Como incansables viajeras, pensamos que la mejor forma de acabar el año era viajando. A nuestra colaboradora Sara se le ocurrió la genial idea de reunir a gran parte de la familia -o, como lo solemos llamar, primadas- para pasar el último día del año en Patones de Arriba, uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid ¡y de España!

Patones de Arriba es un pequeño municipio de la zona nordeste de Madrid que se define así mismo como un reino de cultura y naturaleza. Declarado Conjunto Histórico Bien de Interés Turístico Cultural, junto con su hermano Patones de Abajo, conforman el municipio madrileño de Patones.

Día viejo en Patones de Arriba

Ya habíamos oído hablar de este precioso rincón, un acogedor enclave rural que apenas está a 60 Km de Madrid por la A1. Es por eso que nos pareció un destino ideal para pasar el día de Noche Vieja. 😉

Foto de familia junto al cartel de la entrada de Patones de Arriba
 Foto de familia junto al cartel de la entrada de Patones de Arriba

Si algo recordamos de esta escapada, además de por lo bonito del lugar y por lo bien que nos lo pasamos, fue por las diferentes sorpresitas curiosas con las que nos íbamos encontrando…

La primera sorpresa nos la llevamos antes de llegar al pueblo, justo cuando estábamos en Patones de Abajo, vislumbramos «la carreterita» que rodeaba la montaña que teníamos justo en frente y que llegaba hasta Patones de Arriba… Sí, sí, exacto. Allí era a donde nos dirigíamos, rezando sin parar para que no viniera ningún coche en sentido contrario. En fin, ¡subidón, subidón! jejeje

Sinuosa carretera para subir hasta Patones de Arriba
Sinuosa carretera para subir hasta Patones de Arriba Sinuosa carretera para subir hasta Patones de Arriba

Afortunadamete, nuestros deseos se cumplieron y no apareció ningún coche que proviniese de ¡Patones de Arriba! 🙂

La segunda sorpresa apareció justo a la entrada del pueblo. Nada más coronar la cima nos encontramos con un cartel que prohibía el paso en coche. Hecho que nos obligó a dejarlo en un parking gratuito que tienen habilitado para ello.

Al parecer, sólo los residentes pueden acceder a Patones de Arriba a 4 ruedas, los turistas tenemos que hacerlo a pie, así podemos empezar a hacer fotos antes. 😉

Señales que indican la prohibición de acceder a Patones de Arriba en coche
 Señales que indican la prohibición de acceder a Patones de Arriba en coche

Con unas ganas inmensas de empezar a callejear entramos en la villa. Todo estaba tranquilo. Algún vecino en la puerta de su casa, algún que otro curioso visitante descendiendo por una callejuela… El sitio era, sencillamente, perfecto. Un auténtico ¡amor rural a primera vista!

Es entonces cuando conocimos nuestra tercera sorpresa… Ni en nuestros mejores sueños imaginábamos un pueblecito ¡tan bonito! El escenario era una maravilla y, además, con solazo. Un paisaje salpicado con casitas de piedra en el que se respiraba una paz inmensa. Parecía que acabábamos de entrar en el escenario de un cuento… La elección había sido ¡¡todo un acierto!! 🙂

Ejemplo de casas y terrazas en Patones de Arriba

En la plazuela que hay nada más acceder a Patones de Arriba, un encantador restaurante nos daba la bienvenida…

Jose¿Tomamos una cervecita?
Todos¿Por qué no?
Tomando unos botellines de mahou en la barra de El Chiscón - Patones de Arriba
 Tomando unos botellines de mahou en la barra de El Chiscón

Con los deberes hechos, empezamos a recorrer cada rincón de esta preciosa villa madrileña. Íbamos muy despacio, contemplando maravillados cada esquina, cada detalle, cada cuidada y decorada fachada…

Calle empedrada de Patones de Arriba
 Calle empedrada de Patones de Arriba
Olivo en una plaza de Patones de Arriba
 Olivo en una plaza de Patones de Arriba

La piedra y la pizarra eran las protagonistas en todas las construcciones, era tan bonito que hasta nos interesamos por una casita que estaba en venta, jejeje, nunca se sabe!

Los perritos y gatitos salían a nuestro encuentro como si supieran que íbamos a visitarlos. Precisamente fueron ellos, los felinos, los protagonistas de nuestra cuarta sorpresa. Frente a nosotras, en una pequeña plaza, se acaba de concertar una improvisada reunión gatuna; venían por una calle y por la otra. Parecía un simposio gatuno. ¿Tema a tratar? Tomar la comida que les servía amablemente una de las vecinas del lugar.

¿Es o no una escena de lo más tierna? 🙂

Vecina de Patones de Arriba alimentando a varios gatitos
 Vecina de Patones de Arriba alimentando a varios gatitos

Conforme íbamos avanzando, comprobábamos lo bien preparado que está Patones de Arriba para el turismo (quinta sorpresa).

Cada 2 pasos que dábamos veíamos una casita rural-hotel para dormir o un bar-restaurante donde comer, ¡es increíble la oferta que hay! Debe ser uno de los pueblos con mayor índice de bares y alojamientos por metro cuadrado 🙂

Algo que, sinceramente, es de agradecer. No nos queremos imaginar las visitas que debe recibir este privilegiado lugar en verano… (Nota mental: Volver en junio)

Tras un par de horas caminando, llegamos hasta la parte más alta de Patones de Arriba, donde una enorme era de labranza nos daba la bienvenida.

Era de Patones de Arriba
 Era de Patones de Arriba

Lo que años atrás había sido la zona destinada a trillar el grano recolectado en los campos, ahora se había convertido en una zona desde donde sacar unas ¡panorámicas increibles!

Cuando se está bien, el tiempo pasa rápido. Sin darnos cuenta nos habían dado las 2 y media de la tarde y el gusanillo empezaba a hacer de las suyas.

Aunque habíamos visto muchos restaurantes y bares donde comer, no todos estaban abiertos en esas fechas y nos había gustado mucho ese primer lugar donde nos tomamos la cañita. Así que lo teníamos claro, comeríamos en el ¡»Restaurante Chiscón»!

Fachada del restaurante El Chiscón - Patones de Arriba
 Fachada del restaurante El Chiscón, donde finalmente comimos

Bajamos hacia él y fue cuando nos encontramos con nuestra sexta sorpresa… En Patones de Arriba no se andan con tonterías, las cosas las dicen muy claritas! ¡Cuidado con el hielo! ¿Os queda claro? 😉

Cartel de cartón avisando  de que hay hielo en la calzada - Patones de Arriba
 Cartel de cartón avisando de que hay hielo en la calzada

Restaurante Chiscón de Patones de Arriba

Ya en el restaurante El Chiscón, un muy amable camarero nos recibió entre bromas y comentarios jocosos. Nosotros estábamos a lo nuestro, de regalitos y bromas, y él no paraba de reconducirnos para que pidéramos la comida… Era una situación muy simpática, jejeje.

Finalmente, lo consiguió. Oreja a la plancha, ensaladita, carne a la brasa, judiones, revuelto de setitas,… En fin, que más te podemos decir, ¡bueniiiiiiísimo todo! Unos platos muy bien servidos con un sabor delicioso y acompañados por unas generosas copas de vino (agua para los conductores) que convirtieron la comida de noche vieja en toda una ¡celebración!

Tras algo más de 2 horas de sobremesa, tocaba poner punto y final a esta fabulosa escapada. Y ahí es cuando llego la séptima sorpresa del día… Manuel, el amable camarero, nos dijo que ¡estábamos invitados! Que como era la última comida del año, ¡quería tener ese detalle! 🙂 🙂 Blancos estábamos todos… 🙂

10 minutos después, descubrimos que la verdadera séptima sorpresa era que tenemos unos primos geniales y ¡de lo más generosos! Nuestros primos, Gema y David, nos habían invitado por sus recientes cumpleaños y no nos habíamos ni enterado 🙂 ¡¡Muuuuchas graaaacias chicos!!

Y hasta aquí nuestra escapadita a Patones de Arriba, la última escapada del año 2014 ¡cargada de sorpresas!

Patones de Arriba, amor rural a primera vista
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About Eli y Mar

Viaja siempre que puedas, descubre destinos nuevos, vuelve a aquellos que recuerdes con cariño. Recuerda que miles de culturas, estilos de vida y lugares increíbles te están esperando. ¿Para cuándo la próxima gran escapada?

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