Valdoviño. Naturaleza protegida, surf y oro blanco

Naturaleza, deporte y la mejor gastronomía gallega se dan cita en la costa Valdoviño. Un lugar inspirador donde olvidarse de todo y desconectar

Valdoviño. Naturaleza protegida, surf y oro blanco
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La tónica que acompaña el 99% de nuestras escapaditas es realizar una tesina previa sobre el destino que vamos a visitar googleando y anotando todo como si no hubiera un mañana. El caso de Valdoviño fue distinto. De hecho, ni siquiera estaba en los planes.

Nuestra idea era visitar su vecina Cedeira y darnos el gustazo de probar su famosa Merluza da Volanta – tenemos pasión por este oro blanco… ¿Y cómo acabamos en Valdoviño? Fácil. Encontramos un alojamiento más en la línea de lo que buscábamos – tres B´s, íbamos a pasar sólo una noche y no queríamos tirar la casa por la ventana.

El hotel Valdoviño Express nos pareció fantástico. Habitación doble con baño privado, wifi gratutito, desayuno incluido y checking automático a través de una máquina – eficaz como él sólo. ¿Precio? 45€.  Para estancias cortas, está genial! 😉

Cheking automático del Hotel Valdoviño Express
Cheking automático del Hotel Valdoviño Express

En cuanto a la merluza…. Ambas localidades comparten las mismas aguas, el producto pesquero no puede ser muy diferente. 😉 Así pues, solucionado el tema del alojamiento, sólo nos quedaba encontrar el mejor lugar donde comernos una auténtica merluza da volanta a la gallega en Valdoviño.

Lo que no sabíamos en ese momento es que este pueblito de la costa norte coruñesa forma parte de uno de los espacios marinos más importantes de Galicia y que su litoral es, sencillamente, es-pec-ta-cu-lar! 😉

Descubrimos Valdoviño

Laguna da Frouxeira

Si hay una joya natural en Valdoviño esa es la Laguna da Frouxeira – también conocida como Laguna e Areal de Valdoviño. Un espacio marino protegido dede 2003 declarado zona ZEPA – Zona Especial de Protección de Aves – para ayudar a preservar la importante población avícola que visita este lugar. Bien en sus viajes migratorios, bien al llegar la hora de hibernar, especies como el Paiño Pequeño, el Cormorán Grande, el Garzal Imperial o el Halcón Peregrino – por mencionar sólo algunos – eligen el hábitat de contrastres dulce y salado de Valdoviño.

Valdoviño - A Coruña - Laguna
Laguna da Frouxeira

¿Tendríamos suerte y veríamos algún ejemplar? 😉

La mañana se había levantado despejada, por lo que decidimos acercarnos a la laguna dando un paseo. La zona protegida tiene habilitada una cómoda senda de madera que permite acercarse y disfrutar de la maravilla paisajística sin necesidad de invadirla.

Valdoviño - A Coruña - Panel informativo senda
Senderismo na Lagoa
Valdoviño - A Coruña - Senda
Senda de madera

El paisaje no podía ser más agradable. Una naturaleza amplia y minimalista, con los elementos naturales precisos para crear una atmósfera armoniosa y distendida.

¡Cuánta paz! ¡Qué deleite visual! 🙂 No perdimos ni un minuto y empezamos a jugar con la cámara intentando captar el contraste entre la agitación y fuerza del Atlántico y la tranquilidad y sutileza de las aguas estancadas.

Valdoviño - A Coruña - Extensa duna que separa laguna y océano
Laguna y océano separados por una duna

Unas formaciones acuosas radicalmente opuestas delimitadas por una efímera y extensa lengua de arena dunar componían un escenario realmente singular y muy muy fotogénico.

Valdoviño - A Coruña - Laguna
Laguna da Frouxeira

La arena de las pequeñas dunas que rodean la laguna cubría buena parte de las paredes pedregosas que permiten descender hasta la orilla. Una superficie escalonada formada por infinidad de piedras oscuras y  rectangulares apelotonadas y dispuestas cual tejas de un techado. La erosión es así de caprichosa. 🙂

Valdoviño - A Coruña - Duna
Superficie pedregosa cubierta de arena

Como era temprano apenas había nadie. Una persona a lo lejos contemplando el horizonte desde la volátil línea fronteriza, una pareja que había salido a dar un paseo matutino y un par de abueletes que argumentaban animadamente las decisiones políticas actuales… No pudimos evitar sonreir, jejeje.

Valdoviño - A Coruña - Pareja en la playa
Una pareja pasea por la playa

Nos sentíamos realmente bien. Completamente relajadas e inmersas en el disfrute de esos pequeños detalles que hacen de este planeta un lugar mágico.

Valdoviño - A Coruña - Flora
Flora de la laguna

De repente, una voz de megafonía nos volvió en sí. En la espléndida y contigua Playa da Frouxeira se celebraba un campeonato de surf y supusimos que se estaban dando algún tipo de instrucciones a los participantes. El viento que azota esta costa la convierte en un destino ideal para los amantes surferos. 🙂

Valdoviño - A Coruña - Playa da Frouxeira
Playa da Frouxeira
Valdoviño - A Coruña - Playa da Frouxeira
Playa da Frouxeira

¿Sería una señal para continuar ruta? Quizás sí. Nos subimos al coche y pusimos rumbo a la siguiente parada: El Faro de Punta Frouxeira. 😉

Valdoviño - A Coruña - Laguna
Laguna da Frouxeira

Faro de Punta Frouxeira

Nos chiflan los faros. Pensamos que tienen un encanto especial. Así que cuando supimos que Valdoviño contaba con el suyo propio, no dudamos en hacerle una visita.

Tras dejar de lado la Laguna da Frouxeira, cogimos la bonita y estrecha carretera Aldea Teraza que la flanquea por su lado occidental y, en menos de 10 minutos en coche, nos plantamos frente al peculiar porte de 47 metros del Faro de Punta Frouxeira. Y decimos peculiar por su estilo nada tradicional. Su diseño es vanguardista, de planta rectangular y con las paredes pintadas en tonos azules y blancos. Azul por el mar y blanco para conciliar con su vecina, la Ermita de A Virxe do Porto.

Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira
Faro da Punta Frouxeira

¿No esperabas que fuera así, verdad? Además, es bastante moderno, se construyó en 1992. Sólo lo supera en juventud el Faro de Punta Nariga, en Malpica; punto de inicio o final de la ruta de Faros de la Costa da Morte. 🙂

Merodeando por la base del Coto de Pena Longa nos encontramos con una especie de trinchera, la cual reconocimos gracias a la ruta de senderismo del Frente del Agua que hicimos en Madrid. 😉

Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira - Trinchera
Trinchera de vigilancia

¿Qué había bajo tierra? Descendimos por un lateral y ¡Ta chán! ¡Sorpresa! Acabábamos de entrar en una instalación militar abandonada. Al parecer, este tipo de escondrijos estratégicos fueron muy comunes tras la 2ª Guerra Mundial. Había que vigilar la costa de ataques extranjeros… 🙁

Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira - Instalación militar
Una de las entradas a las ruinas de la instalación militar
Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira - Graffiti
Street Art en las ruinas militares

Episodios históricos a un lado, las vistas desde aquel lugar eran impresionantes. El agreste litoral gallego salpicado de casitas del lado izquierdo, el espacio natural protegido a la derecha y el infinito mar en la zona central… Da igual hacia dónde mirásemos, la postal estaba asegurada. 🙂

Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira - Vistas
Litoral coruñés
Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira - Vistas
Bajo el acantilado

Nos acercamos al filo del acantilado y allí, asomadas sobre los últimos centímetros de tierra de este pedacito de costa gallega que une Cantábrico y Atlántico, experimentamos una sensación de regocijo y desconexión absoluta. Se nos llenaban los ojos contemplando los miles de millones de toneladas de agua que teníamos frente a nosotras. Da igual las veces que estemos frente al mar. El sentimiento siempre es el mismo. ¿Cómo puede ser tan tan grande? ¡Qué maravilla! Y qué minúsculas nos hacía sentir la inmensidad oceánica…

Valdoviño - A Coruña - Faro da Frouxeira - Océano
El Océano sólo para nosotras

Ese momento fue el mas inspirador de todos. Sin duda. De esos que nos dejan una huella imborrable y que consiguen que queramos repetir. Tuvimos claro que algún día volveríamos con más calma, esta vez sólo estábamos de pasada… 🙂

Escapadita gastronómica

Seis de la tarde. Recién llegadas. Estábamos agotadas del viaje y con unas ganas locas de plantarnos ante una buena Estrella Galicia, así que pasamos en el hotel el tiempo justo para una ducha renovadora y nos fuimos derechitas al restaurante A Saiña. Mar había hecho los deberes y tenía localizado el que posiblemente sea el mejor y más auténtico restaurante gallego, no sólo de Valdoviño, sino de muchos kilómetros a la redonda.

Valdoviño - Restaurante A Saiña - Salón
Más acogedor imposible!

A Saiña es un bar/restaurante relativamente pequeño pero con un encanto mayúsculo y muy acogedor. Todo de madera y entonado en marrones, azules y blancos grisáceos donde no faltan las referencias a la tradición pesquera que ha marcado las vidas de este pueblo gallego. Su ubicación es inmejorable, en plena Playa Pequeña de Valdoviño, por lo que te puedes imaginar las vistas… Un lujazo! 😉

La cocina no abría hasta las 8, pero nos daba igual. Pedimos un par de rubias y nos quedamos embobadas con el relajante vaivén de las olas. Nos miramos y brindamos. Por fin estábamos donde deseábamos estar hacía meses. Oficialmente daba comienzo #LaGranGalicia. 🙂

Valdoviño - Restaurante A Saiña - Cerves
Las primeras cerves de #LaGranGalicia

Casi una hora después, los fogones se pusieron en marcha.

Unos mejilloncitos al vapor para abrir boca… Súper tiernos, y eso que era julio y no era el momento álgido de este molusco – su época suele coincidir con los meses que incluyen ‘r’ en su nombre.

Navajas a la plancha… Nos supieron de fábula. Frescas, fresquísimas, y estaban tan bien cocinadas que hasta crujían un pelín. No habíamos probado navajas igual en la vida!

Valdoviño - Restaurante A Saiña - Navajas
Salivamos cada vez que recordamos estas navajas

El pack de “Botella de albariño y fuente de percebes por 25€”… Nos los comimos como pipas 🙂

Valdoviño - Restaurante A Saiña - Percebes
Qué vicio!

Un sargo para degustar el pescado local… Bien, pero nada especial.

Y, por supuesto, ¡Merluza a la gallega! Buenísima. Estaba espectacular, súper jugosa y con una carne de color blanco impoluto que hacía verdadera justicia al apodo de este pescado gallego… Oro blanco. 🙂 Además, la salsita a base de pimentón sabía exquisita, con el toque justo de picante que exaltaba aún más cada bocado de este manjar.

Valdoviño - Restaurante A Saiña - Merluza a la gallega
Merlucita a la gallega

Casi tres horas de paseo gastronómico y exaltación de papilas gustativas que culminaron con el toque dulce de sus postres caseros. Tarta de la abuela, tarta de queso y tarta de galleta… Ésta última fue una absoluta glotonería, la vimos en la mesa de al lado y se le antojó a Eli… 😉 ¡De órdago! Brutal lo conseguida que estaba; no nos extraña que sea su postre estrella, jejeje.

Valdoviño - Restaurante A Saiña - Tarta de galleta
Deliciosa de principio a fin

Sí, reconocemos que igual nos pasamos un pelín, pero estaba todo tan delicioso y lo pillamos con tantas ganas, que no pudimos evitarlo! 😉

Eso sí, después de este atracón nos fuimos a caminar por la playa. Debíamos digerir bien para poder dormir y reponer fuerzas. #LaGranGalicia continuaba… 😉

About Eli y Mar

Viaja siempre que puedas, descubre destinos nuevos, vuelve a aquellos que recuerdes con cariño. Recuerda que miles de culturas, estilos de vida y lugares increíbles te están esperando. ¿Para cuándo la próxima escapada?

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