Miradores de los Poetas, la Sierra de Guadarrama hecha poesía

Recorrido por los rincones de la Sierra de Guadarrama cuya paz y belleza sirvió de inspiración a nuestros grandes poetas

Miradores de los Poetas, la Sierra de Guadarrama hecha poesía
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Luis RosalesLas noches de Cercedilla las llevo en mi soledad y son ya la última linde que yo quisiera mirar
Vicente AleixandreSobre esta cima solitaria os miro campos que nunca volveréis por mis ojos. Piedra de sol inmensa, eterno mundo y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza

Todo buen artista tiene su musa. Una persona especial, una bella ciudad, un rincón secreto. Ese “algo” o “alguien” que les ayuda a encontrar la tan necesaria inspiración para sus creaciones. Antonio Machado, Vicente Aleixandre o Luis Rosales, consagrados poetas del S. XX, encontraron su musa particular en la belleza y la paz de la inmensa Sierra de Guadarrama, un lugar que recorrían con frecuencia y en el que se inspiraron para componer algunas de sus más afamadas obras maestras.

La conocida como Ruta de los Miradores de los Poetas reúne los puntos clave que en su día inspiraron a nuestros maestros de la palabra. Un recorrido con tintes homenajeantes que discurre a través de buena parte del conocido como Valle de la Fuenfría, uno de los parajes más renombrados y bellos de la Comunidad de Madrid.

Los 9 kilómetros de esta poética ruta circular, posiblemente una de las más bonitas de todas las que se pueden realizar en las inmediaciones del Parque Nacional, se recorren con facilidad dada la poca dificultad que presenta. Es una ruta que se puede realizar en cualquier época del año (con las correspondientes medidas de precaución en invierno por las nevadas y en verano por las altas temperaturas) pero que resulta especialmente espectacular en primavera y otoño.

Partimos desde Casa Cirilo

La ruta parte de los aparcamientos gratuitos de Casa Cirilo, concretamente del área recreativa de las Dehesas de Cercedilla. Desde Madrid se puede subir cómodamente en coche tomando la A6 dirección Guadarrama y posteriormente cogiendo la carretera local M 966 hacia Cercedilla.

Área recreativa de las Dehesas de Cercedilla - Ruta de los Miradores de los Poetas
Área recreativa de las Dehesas de Cercedilla

Como nosotras llegamos algo tarde, sobre las 10:30, el primer aparcamiento ya estaba completo, pero afortunadamente había plazas libres en los parkings D y E… 🙂

Parking D gratuito
Parking D gratuito

Tras dejar el coche y atabiarnos con nuestra ropita de montaña (gorrito incluido), empezamos a recorrer esta singular ruta siguiendo las precisas instrucciones de nuestro libro “Senderos de montaña. Sistema Central”.

Nos lo había dejado nuestro amigo Javier pero acabaremos comprándonoslo, el detalle de su descripción es tan acertado que tienes la sensación de que un guía te acompaña ¡durante todo el trayecto! 😉

Comienzo de la Ruta de los Miradores de los Poetas
Comienzo de la Ruta de los Miradores de los Poetas

Como muy bien se detalla en el libro, tras superar unas barreras que impiden el paso a los vehículos

Desde aquí, sólo a pie
Desde aquí, sólo a pie

… llegamos hasta el ancho Puente romano del Descalzo bajo el que discurre el histórico Arroyo de La Venta. Este puente, construido en época de Fernando V, es uno de los primeros hitos importantes de la senda, ofreciendo un claro ejemplo de como debían ser las calzadas romanas hace miles de años.

Calzada romana en el Puente del Descalzo - Ruta de los Miradores de los Poetas
Calzada romana en el Puente del Descalzo

Como nos gusta salirnos de lo “oficialmente establecido”, no pudimos resistir la tentación y bajamos por un estrechito camino de tierra que salía a la derecha. El Puente del Descalzo se veía mucho más bonito desde su base… 🙂

Puente del Descalzo y Arroyo de la Venta
Puente del Descalzo y Arroyo de la Venta

Un cómodo Camino Schmid nos adentra en la Sierra

Ya nuevamente en la senda y pocos metros después, giramos a la derecha para tomar un camino de tierra compacta. A este tramo, conocido como el Camino Schmid, se accede cruzando una puerta metálica que sale al paso.

La Sierra de Guadarrama nos invitaba a entrar en su morada, jejeje.

Puerta metálica que hay que cruzar para continuar la ruta
Puerta metálica que hay que cruzar para continuar la ruta por el camino Schmid

Sin apenas esfuerzo, las dos “exploradoras” avanzábamos entre altos helechos, pinos silvestres y robles, quienes, muy amablemente, nos protegían de los incesantes rayos de sol que ya había a esas horas de la mañana. 🙂

Camino Schmid de la Ruta de los Miradores de los Poetas
Camino Schmid de la Ruta de los Miradores de los Poetas

Algunos metros más adelante salieron a nuestro paso otros dos puentecitos, ambos construidos para salvar dos pequeños arroyos: el Arroyo de la Fuenfría y el Arroyo de los Acebos respectivamente. Éste último nos pareció un enclave de ensueño, una frondosa vegetación de acebos, tejos y sauces rodeaban una pequeña y recóndita cascada que formaba el arroyo al deslizarse por la montaña.

Cascada de agua
Cascada de agua del Arroyo de los Acebos

El recorrido estaba siendo de lo más agradable, aunque nos encontrábamos con alguna que otra persona de manera esporádica, había numerosos tramos en los que estábamos completamente sólas. Una auténtica gozada poder tener la Sierra de Guadarrama sólo para nosotras… ¡¡De lujo!! 🙂

Ascendemos en zig zag por el espeso monte

Pero no todo iba a ser un camino de rosas… Cuando llevábamos poco más de 2 kilómetros, llegamos a un tramo zigzagueante que nos exigía cierto esfuerzo.

Comienzo del tramo en zig zag
Comienzo del tramo en zig zag

El firme presentaba una ligera pendiente y un firme con raices desnudas y numerosas piedras sueltas, por lo que había que ir con más cuidado. Nos hicimos a él con decisión, eso sí, parábamos con cierta frecuencia para sacar fotitos y por supuesto, coger aire, jejeje. 😉

Una señalización de puntos naranjitas nos marcaba claramente el camino a seguir…

Raices desnudas en el piso de este tramo en zig zag
Raices desnudas en este tramo zigzagueante

Este tramo de la ruta de los Miradores de los Poetas nos pareció especialmente reconfortante. Estábamos “perdidas” en el bosque, observando águilas y algún que otro buitre surcar el cielo mientras nos entremezclábamos entre pinos y robles con la grata compañía del alegre cantar de los pajaritos… Verdaderamente era una atmósfera de ¡desconexión absoluta! Sólo teníamos que dejarnos llevar y ¡¡disfrutar!! 🙂

Por el bosque de la Sierra de Guadarrama
Por el bosque de la Sierra de Guadarrama

Un kilómetro después, salía a nuestro encuentro la Carretera de la República, también conocida como carretera Puricelli. Consultamos nuestro “compañero de ruta” y explícitamente indicaba que debíamos atravesarla y seguir unos metros más “perdidas” en el bosque… ¡¡Pues genial!

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En el frondoso monte surgían improvisados claros que dejaban ver una espléndida panorámica de toda la Sierra de Guadarrama. ¡¡Momento foto!! 🙂

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La Carretera de la República nos marca el camino

En un nuevo encuentro con la Carretera de la República respiramos profundamente. El angosto camino daba paso a un cómodo firme que hacía las veces de magnífico balcón al amplio Valle de la Fuenfría y a sus dominantes montañas: La Peña del Águila (2.009m) y La Peñota (1.945m).

Vistas del Valle de la Fuenfría y sus montañas desde la Carretera de la República
Vistas del Valle de la Fuenfría y sus montañas desde la Carretera de la República

Unos metros más adelante, dos grandes piedras ubicadas a ambos lados de la carretera marcaban el ecuador de la ruta, donde la abierta y extensa pradera de Navarrulaque

Pradera de Navarrulaque
Pradera de Navarrulaque

… nos presentaba el característico refugio-fuente del Aurrulaque. Un lugar perfecto para tomar un tentempié y refrescarse en su fuente. Qué ricos nos supieron los sandwiches que habíamos preparado, jejejeje.

Refugio del Aurrulaque
Refugio del Aurrulaque

Tras reponer fuerzas e incorporamos a la carretera, llegamos a uno de los principales homenajes de la Sierra de Guadarrama a sus primeros caminantes: El Reloj de Sol de Camilo José Cela.

Reloj de Sol de Cela
Reloj de Sol de Cela

Un singular monumento que, en los días de sol, marca la hora acertadamente. Aunque bueno… Hemos de decir que nosotras no supimos interpretarlo… La tecnología nos ha hecho mucho daño. 🙁

Entre poesías en Los Miradores de los Poetas

Y por fin, 2 horas y media después de haber comenzado, llegamos al que sin duda es el mayor reclamo de esta preciosa ruta, los famosos ¡Miradores de los Poetas! 🙂

A nuestra izquierda, el imponente Mirador de Vicente Aleixandre hacía su aparición. Una enorme piedra alargada nos permitía leer uno de sus conocidos poemas. Un homenaje natural a uno de los grandes poetas de la Generación del 27.

26.-Mirador-de-Vicente-Aleixandre-en-la-Ruta-de-los-Miradores-de-los-Poetas.-Sierra-de-Guadarrama
Piedra con el grabado de un fragmento de Vicente Aleixandre

Diversos fragmentos de poemas aparecían a nuestro alrededor, unos versos grabados a cincel, para el deleite de todos los caminantes…

Poema de Antonio Machado
Poema de Antonio Machado

Subimos hasta el mirador para contemplar la que consideramos una de las mejores vistas de la Sierra de Guadarrama y de parte de la extensa Comunidad de Madrid. Con nuestras poco acostumbradas pupilas, intentábamos captar la esencia del recorrido de colores que iba desde el intenso verde primaveral hasta el tenue azul clarito de los lejanos montes, una verdadera obra de arte paisajística…

La Sierra de Guadarrama desde el Mirador de Vicente Aleixandre
La Sierra de Guadarrama desde el Mirador de Vicente Aleixandre

Una inmensa paz nos recorría de arriba a abajo, el reloj se había detenido, teníamos todo el tiempo del mundo para disfrutar de la espectaculares vistas. 🙂 🙂

Apenas 100 metros a la derecha nos esperaba el Mirador-Refugio de Luis Rosales, construido en honor al poeta grandino, a quien le gustaba considerar este rincón como un lugar especial para la relajación y la meditación.

Cajoncito de poemas en el Mirador de Luis Rosales
Cajoncito de poemas en el Mirador de Luis Rosales

Ante nuestra mirada, unas conocidas lagunas de Navacerrada y Valmayor dejaban paso a los preciosos pueblos de la Sierra madrileña que yacían cual perfectas maquetas sobre un infinito manto de azules y verdes. Un sobrecogedro paisaje primaveral que bien podía ser el protagonista de una postal.

La Sierra de Madrid desde el Mirador-Refugio de Luis Rosales
La Sierra de Madrid desde el Mirador-Refugio de Luis Rosales

Nuestros poetas eran muy sabios y sabían elegir a la perfección dónde y cómo inspirarse… 😉

Comenzamos el descenso por la Senda Sevillano

A 1.669 metros de altitud y con las retinas repletas de belleza, tocaba empezar la bajada por un camino señalizado con puntitos amarillos (la conocida como Senda Sevillano) que salía a la derecha del Mirador-Refugio de Luis Rosales. Este tramo fue sin duda alguna el más complicado, había abundantes piedrecitas sueltas en el camino y teníamos que extremar la precaución para no resbalar.

Tramo pedregoso de bajada en la Ruta de los Miradores de los Poetas
Tramo pedregoso de bajada

La bajada, si bien no era muy pronunciada, sí que era sin descanso. Pasamos por una voluminosa piedra que marcaba un cruce de caminos, cogimos el sendero izquierdo y continuamos con la misma tendencia: acentuado descenso y mucha piedra suelta… Los gemelos estaban trabajando de lo lindo, jejeje.

Y así, con paciencia y buena letra (o más bien, buen pie), llegamos hasta el conocido como Raso de Morales, una abierta pradera donde confluyen varios caminos que vienen y van.

Siguiendo nuestra nueva senda de puntitos amarillos, giramos a la derecha tomando un cómodo sendero que nos recordaba, salvando las distancias, a una selva amazónica. Nos sentíamos casi engullidas por la frondosa y alta vegetación que salía a nuestro paso. 🙂

Sendero de bajada con vistas a la pinada Peñota
Sendero de bajada con vistas a la pinada Peñota

Nos llamó la atención una enorme área repleta de verdes helechos que movían sus hojas al compás del suave viento… ¡¡Era precioso!!

Extensa zona de helechos
Extensa zona de helechos

Mirad que mariposa más bonita… 🙂

Mariposa posada en una flor
Mariposa posada en una flor

De repente, una puerta metálica. El final de la ruta estaba muy cerquita, apenas a 1 km…

Puerta metálica a 1km del final de la ruta
Puerta metálica a 1km del final de la ruta

Tras atravesarla y volver a cerrarla debidamente, proseguimos nuestra marcha acompañadas por las contínuas y cercanas voces de los habitantes de Cercedilla.

Cruzamos un puente de madera que salvaba el cauce del arroyo de La Venta y hacía de encuentro de los senderos azul, naranja y amarillo. Al otro lado, una soleada pradera albergaba a numerosas familias disfrutando de su particular picnic junto a las resfrecantes aguas de la conocida como fuente del III retén.

La carretera por la que habíamos pasado con el coche horas antes para llegar a Casa Cirilo estaba justo enfrente. La inspiradora Ruta de los Miradores de los Poetas había concluído. ¡Chin chin!

Cañitas en la terraza de Casa Cirilo
Cañitas en la terraza de Casa Cirilo

About Eli y Mar

Viaja siempre que puedas, descubre destinos nuevos, vuelve a aquellos que recuerdes con cariño. Recuerda que miles de culturas, estilos de vida y lugares increíbles te están esperando. ¿Para cuándo la próxima escapada?

8 comments

  1. Creo que habéis equivocado el Camino Schmid con la Carretera de la República. El Camino Schimd une los puertos de Navacerrada y la Fuenfria.

    • Hola Salva!

      Muchas gracias por tu apunte, pero seguimos el sendero marcado en el libro y especificaba claramente que ese tramito formaba parte del Camino Schmid. No puede ser algún pequeño tramo que pertenezca a esa particular ruta de los Miradores de los Poetas??

      Un abrazo enorme, Eli y Mar

    • Hola Darkover!

      ¿En serio? El nombre lo puso tu padre?? Qué bueno!! Nos gusta documentarnos bien para ser lo más rigurosas posible 🙂

      En ese tramo es donde tuvimos que tener más cuidado de no hacer un mal giro con el pie ante tanta piedrecita pero nos pareció una gozada como toda la ruta!

      Gracias por tus palabras! Un abrazote, Eli y Mar,

    • Hola chicos!!

      Se nos había pasado responder a este comentario… Ains!! Perdonar!!

      Siiii, la ruta es una delicia y nada, nada complicada. Se puede hacer muy cómodamente y hay bastantes zonas para hacer un alto a la sombra. ¿La habéis hecho ya? Si no, animaros, merece muchísimo la pena, para nosotras es de las mejores que hemos hecho en la Sierra de Madrid!!

      Un abrazote! Eli y Mar

      • ¡Holaaa!

        jeje no os preocupéis. Aún no la hemos hecho pero apuntada está y algún día la haremos. Si además de curiosa, agradable y en un entorno magnífico es cómoda, pues genial jeje

        Gracias por la info.

        ¡Un saludo!

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