Garoé. Árbol Santo. Árbol Sagrado

Existía una vez un árbol que abastecía de agua a los primeros habitantes de la bonita Isla de El Hierro. Se llamaba Garoé...

Una historia de amor, muertes, conquista, tráfico de esclavos, una tragedia, un elemento misterioso por cuya posesión los hombres enloquecen, un ancestral secreto que durante siglos permitió a los habitantes de la isla de El Hierro superar todas las adversidades…

Así se presenta Garoé, la obra maestra del grandísimo novelista canario Alberto Vázquez-Figueroa que recibió, en 2010, el Premio Alfonso X El Sabio de novela histórica.

¿Y qué era ese ancestral secreto misterioso que guardaban los habitantes de El Hierro con tanto recelo? Pues, sin ir más lejos, el elemento que les permitía vivir, el Garoé, el árbol que manaba el agua necesaria para saciar la sed de los bimbaches, los aborígenes isleños descedientes de los bereberes que, hasta finales del siglo XV, hasta que se completó la conquista española en 1496, eran dueños y señores de la pequeña isla canaria. 😮

Árbol Garoé, fuente de vida aborigen

Para los bimbaches, el Garoé -“laguna, río” en la lengua amaziq-. era un Árbol Sagrado. Un ser divino que “lloraba” pues sus enormes hojas transformaban en agua la espesa bruma que con tanta frecuencia se formaba en el lugar donde éste se hallaba, en el Tigulahe -actual localidad herreña de San Andrés-, a 1000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Según narra Figueroa, el Garoé medía hasta 15 metros de alto, tenía un tronco de un diámetro tal que ni siete hombres con las manos unidas podían abrazarlo y sus hojas eran tan tupidas y numerosas que miles de pájaros podían anidar en ellas sin cruzarse los unos con los otros.

Los primitivos pobladores, sabedores de que no existía ningún otro método para conseguir el elemento esencial de la vida, tallaron varias albercas en los alrededores del árbol. Oquedades cuya noble función sería acumular el agua de la que tan generosamente les proveía el Garoé. 😀 Cada uno de estos aljibes podía llegar a medir 2’90 metros de ancho por 3’90 de alto.

Árbol Garoé - El Hierro - Alberca
Una de las albercas del Árbol Garoé

Por supuesto, era su secreto, su tesoro, su talón de aquiles. No podían permitir que los conquistadores lo supieran. Sus esperanzas residían en que los asaltantes, al no encontrar manantial -los cuales se consumían en los períodos de sequía- ni río, abandonaran la isla o, mejor aún, perecieran deshidratados. Aquel nativo al que se le ocurriera desvelar el más mínimo detalle al respecto, sería castigado con la muerte.

Árbol Garoé - El Hierro - Alberca
De aquí bebían los bimbaches en el pasado

Y durante siglos, lo consiguieron. Pero llegó el amor. Garza, una joven y hermosa bimbache, y Baeza, un joven teniente antequerano, tan noble, justo y honrado que bien parecido, venido en un destacamenteo con el cometido de garantizar la soberanía de España en El Hierro, se enamoraron hasta el punto de fundirse en un sólo ser.

Y claro… aunque la joven nativa guardo el secreto todo lo que pudo, aún en terribles circunstancias, sabiendo la suerte que correría si desvelaba alguna palabra, al final, tras una serie de desafortunados acontecimientos que nunca debieron ocurrir, desesperada, y a fin de mantener con vida a su fiel amado, le mostró a éste la “magia” que realizaba el Garoé…

¿Y qué pasó? Pues justo lo que estás imaginando. Baeza salvó la vida, con todo el dolor de su corazón, los naturales de la isla cumplieron con la milenaria tradición y llevaron a Garza al “sueño” eterno y, los españoles, se hicieron con el control del Garoé. Los bimbaches acaban de perder su “arma” más preciada. 🙁

Árbol Garoé, emblema de El Hierro

Tras la conquista, el Garoé continuó dando de beber a los colonos hasta que, en 1610, un fortísimo huracán arrancó el árbol sin piedad. Al enterarnos de esto en nuestra visita a El Hierro, nos preguntamos… ¿Cómo de intensos tuvieron que ser los vientos que soplaron para llevarse por delante un árbol tan tan longevo y con raíces tan profundas? 😮 ¡Flipante!

En su lugar, en 1957, se plantó un tilo, por creerse que era la especie a la que pertenecía el sagrado Garoé.

Tilo que se plantó en 1957
Tilo que se plantó en lugar de El Garoé

Como no podía ser de otra forma, el Árbol Garoé se ha convertido en el principal emblema de esta maravillosa isla. De hecho, aparece representado en su escudo heráldico.

Visitamos el que fue el hogar del Árbol Garoé

No sabíamos nada de este árbol hasta que no pusimos el pie en la isla. En el aeropuerto recogimos un folleto con información y ahí estaba marcado “Centro de Interpretación Árbol Garoé”. Era uno de los “qué ver” más importantes ¡y además nos pillaba relativamente cerca! Así que allí que fuimos.

Además del Centro de Interpretación, cuya entrada es gratuita, se puede, ¡y se debe!, visitar el lugar donde estuvo el sagrado Garoé -y donde ahora está el tilo que se plantó en su lugar-. El precio para los no residentes es de 2’50€. Si resides en El Hierro, 1€; y si resides en cualquier de las otras Islas Canarias, 1’50€. Está abierto todos lo días en horario de 10:00 a 18:00 horas.

Geositio El Garoé
Geositio El Garoé

Este conjunto etnohistórico fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias.

Panel informativo
Panel informativo

Un pequeño sendero de apenas 500 metros nos llevó hasta el mágico lugar. Y decimos mágico no sólo por su historia y las leyendas que sobre él existen sino, además, porque, aún después de tantos y tantos años, creemos firmemente que el halo de misterio que siempre lo ha envuelto, aún pervive. Llámanos fantasiosas pero te aseguramos que nos impregnó de pies a cabeza. También es verdad que el precioso marco natural que lo rodea ¡ayudó mucho! 😉

Una a una, nos fuimos asomando a las albercas que los primitivos herreños crearon siglos atrás y todas tenían bastante agua en su interior. ¿La explicación científica? Lluvia horizontal.

Árbol Garoé - El Hierro - Alberca
Otra de las albercas del Árbol Garoé

Según leímos en un panel informativo: “… los vientos Alisios, de componente noreste, afentan de manera constante a las Islas Canarias, predominantemente durante el verano. Cuando el aire asciende y se encuentra con las montañas, éste se condensa dando lugar a las nubes que forman lo que se conoce como ‘Mar de nubes’, el cual, al entrar en contacto con las montañas y los árboles, producen lloviznas y la denominada lluvia horizontal.

Árbol Garoé - El Hierro - Mar de nubes
Mar de nubes

Es precisamente en ese momento cuando actúan las grandes copas de los árboles -de los tilos-, las cuales recogen este vapor de agua destilándolo de manera natural.

Hojas del tilo
Éstas son las hojas que destilan el agua

Sabiendo esto en nuestros días, es fácil entender porqué, para aquellos desprovistos de toda ciencia bimbaches, el Garoé era un árbol que “lloraba” agua. 😀

About Eli y Mar

Viaja siempre que puedas, descubre destinos nuevos, vuelve a aquellos que recuerdes con cariño. Recuerda que miles de culturas, estilos de vida y lugares increíbles te están esperando. ¿Para cuándo la próxima gran escapada?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *